El murmullo del agua me ha traído hasta aquí, puedo ver tu silueta dibujada entre las cortinas que me impiden tocarte, el sonar de las gotas sobre tu piel es una invitación inevitable a  mirarte.

Desnudo tu cuerpo posa erguido frente a la pared, mientas tu mano se mueve lentamente sobre tu piel puedo dibujar tus formas con mis dedos mientras serena disfrutas del rito secreto de tu ducha en las mañanas.

Tu piel caliente trata de evaporar el agua pero sus hilos te rodean, eres una musa fugitiva que ha venido a deleitarme con su presencia.

Tu cabello mojado brilla más que antes, y por un momento quisiera ser yo aquel jabón que contorneas por todo tu cuerpo, rozarte en tus pezones y mecerme entre tus muslos, besarte el cuello lentamente sin desgastarme, que envidia siento mientras mis ojos no se apartan de tu cuerpo.

Eres una obra de arte sin duda alguna y yo la afortunada de tenerte exclusivamente para mí.

Me he convertido en una fisgona por presenciar este momento, condéname acompañarte mientras duchas tu cuerpo, que con gusto pago mi atrevimiento sin pensarlo dos veces.