Alguna vez una mujer de aquellas deliciosas me preguntó:
- a qué huele tu vagina?

Y se convirtió en el saludo más original que he recibido.
(Claro en ese momento yo me sentí arrinconada, ruborizada pero complacida y hasta un tanto excitada)

Sin responder nada comprometedor retorné la pregunta:
- a sexo libre, respondió.

Desde ese día mi mente divagó un par de veces pero juro que nunca tocamos ni incitamos encuentros con ninguna vagina de pique y pase.

Vagina… vagina.

Aunque a muchas y muchos les suene a enfermedad altamente infecciosa a mí me gusta su sonido (aclarando: el sonido de la palabra).

Vagina.

Vagina y me suena a sexo perturbador, delicado y arrollante, dulce pero fuerte, con besos sensacionales y gemidos delirantes.

“Ver la armonía Ardiente entre tu clítoris y tus profundidades y ser la encargada de deGustarte con mi boca, cada pliegue, cada aroma; orIgina en mí la más deliciosa humedad cadeNciosa hAbitable en mi cuerpo solo por ti.”

De los penes no tengo mucho de que hablar, son duros, fuertes, entran/salen; algunos (hombres) los usan bien, otros no; en fin. El objeto penetrante que cabe dentro de la cueva del oso sustituible perfectamente por un vibrador. No lo discutan hasta que lo prueben.

Pero ellas (las vaginas) y sus mujeres son seres deliciosos complementados e inseparables.

Espero que no me censuren el post pero igual lo diré, esto es para ti mi niña belicosa:
Tienes una vagina con aires de diva. Te delata cuando te beso la boca y se humedece reclamando mi atención privada y particular. Es una engreída, con pliegues delicados y de tez rosada, perfecta. Me invita con su olor, nuestro olor; dulce y discreto pero en solitario su discreción da paso al movimiento, a la melodía conjunta que acostumbran tocar cuando se convierten en una. Es orgullosa y sexual. Deliciosa y banal. Me gusta verla abierta, dispuesta y sentirla cuando se dilata para mí, levantando al pequeño huracán clitorial que gime a través de tu boca cuando lo llevo de paseo a aquel paraíso con mi lengua. Incluso cuando me cierras el paso con tus piernas cruzadas debajo de aquel jean, ella me llama e incita, me regala flores y me quita el sueño. Se la pasa extrañándome aunque tú no la dejes hacerme lo que le da la gana. Es mi maestra, capaz de todo por el simple placer.

Algunas de las preguntas realizadas por la creadora de los Monólogos: Eve Ensler
¿Cuándo fue la primera vez que la viste?
Cuando tenía 8 años de edad, con un espejo en casa de mi abuela durante las vacaciones.

¿Qué piensas de tu vagina?
Que es deliciosa, si. jajaja

¿Qué se siente hablar de tu vagina?
Un poco de recelo, pero liberador.

¿Qué llevaría tu vagina si se vistiera?
Un lindo vestido rojo estilo princesa, tu sabes de los que se levantan y estás lista jajaja, bueno y unos tacones y mi bella sonrisa.

¿Hiciste bien el amor hoy?
Claro que si! Conmigo misma, hoy 9am.

¿Hay algo específico que desees?
Sexo libre.

¿Si tu vagina pudiera hablar que diría?
“No se aceptan mediocres.”

¿Alguien ha lastimado tu vagina?
No, por suerte o por lo que sea pero no he tenido ninguna experiencia forzada.

¿Hay algo con lo que tu vagina haya estado enojada?
Definitivamente con el maldito periodo. Somos mujeres y somos fuertes y todo lo que deseen pero sangrar toda la vida a causa de no cumplir con la etapa de reproducción humana es inhumano! Furiosa furiosa con ello.